Torralba de Calatrava: El cantaor Ricardo Fernández del Moral puso en pie al público en un noche mágica de flamenco

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Torralba de Calatrava El cantaor Ricardo Fernández del Moral puso en pie al público en un noche mágica de flamenco

Pozuelo Digital.- Anoche, el más grande pasó por la provincia de Ciudad Real, concretamente por Torralba de Calatrava. Los entendidos dicen que la más grande de la copla, Doña Concha Piquer, era valenciana, no andaluza. Yo, que no soy entendido, ni mucho menos, me atrevo a decir, que el más grande del flamenco, es manchego y no andaluz. Concretamente de Daimiel.

Un espacio emblemático, el Patio de la Ermita del Cristo, de Torralba de Calatrava, fue testigo de una actuación soberbia. Si fuese andaluz, que no lo soy, escribiría de duende, de pellizco. Anoche en Torralba se paró el tiempo, porque el daimieleño Ricardo Fernández del Moral, con sencillez y con humildad fue capaz de arrancar de un público, que llenaba el patio, aplausos no sólo al finalizar cada tema sino en mitad de su actuación, embelesado por lo que estaba viendo y escuchando.

Quijote y Olé es un espectáculo que une a dos grandes. Por un lado Don Quijote de la Mancha, el personaje más grande de la literatura española y uno de los más grandes de la universal. El nombre de Don Quijote va unido a La Mancha. Por otro lado, Ricardo Fernández, actualmente el cantaor más grande que tiene el flamenco, y casualmente, también es manchego, de Daimiel.

Quijote y Olé es el espectáculo que anoche se puso sobre el escenario del Patio de la Ermita, en Torralba. Un espectáculo flamenco creado exclusivamente para conmemorar el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Ingenioso Caballero Don Quijote de La Mancha. Cuatro personajes conformaban un elenco formado por Mariano Lizcano, narrador; Rosa Guerrero y Rocío Gracia, bailaoras y el propio Ricardo Fernández del Moral, cantaor y guitarrista, que hicieron que el espectador vibrase y disfrutase de una noche, donde pudo sentir la emoción del baile flamenco, la tristeza o alegría del cante y siguió con suma atención la narración y poesía de episodios que acontecieron a Don Quijote.

Una manera distinta de conocer el Quijote y el flamenco. La fusión o maridaje que el espectáculo ofrece entre Don Quijote y el cante flamenco es capaz de emocionar a cualquier espectador. No hace falta haber leído la obra, ni ser entendido en flamenco para sentir que una chispa de sentimiento te recorre el cuerpo durante la hora y media, aproximadamente, que dura este espectáculo.

Comenzó el espectáculo con el primer capítulo del Quijote, una toná empleo Ricardo Fernández para llevarlo a cabo. Le siguió la Batalla de los Molinos, hecha por alegrías, La batalla de Don Quijote con los cueros de vino, en esta ocasión hecha por sevillanas, que por cierto, tiene mucho que ver con el folclore manchego. Le siguieron los consejos de Don Quijote a Sancho, donde Ricardo empleo el fandango y a éste, le siguió el capítulo de la liberación de los Galeotes, por bulerías. El último capítulo del Quijote, el de su muerte, fue narrado por Mariano Lizcano de forma magistral.

A partir de aquí, se suceden los tangos y en un cambio radical, las” Habaneras de Cádiz” para finalizar por bulerías. Si grande es como cantaor, Fernández del Moral, no es menos grande como persona. Terminó su actuación, complaciendo al público, que insistentemente le pedía “La bien pagá” y fandangos. Es tan grande, que por no defraudar, hizo las dos cosas.

Quijote y Olé, un espectáculo que no hay que perderse. Fernández del Moral, un cantaor que no hay que dejar de escuchar. Como anécdota decir que entre los espectadores, que absolutamente todos se pusieron de pie, para aplaudir, al finalizar la actuación, se encontraba gente de todos los rincones de la provincia y región, e incluso se había desplazado personas de comunidades cercanas a Castilla-La Mancha.

Entre los políticos, se encontraba no sólo la alcaldesa de Torralba, asidua espectadora del Patio de Comedias, Marian Álvaro, que se mostraba enormemente satisfecha tanto por la gran actuación que ayer llenó el Patio de la Ermita, como por el acierto que este décimosegundo ciclo de Música está teniendo con los espectáculos que está ofreciendo. También estuvieron el concejal de Personal, Ángel Luis García y la concejala de Bienestar Social de Daimiel, Alicia Loro, que no quiso perderse la actuación de su paisano.

Anoche el decimosegundo ciclo de la Música, que se viene desarrollando en Torralba de Calatrava, tuvo un punto de inflexión y demostró, que los más grandes, también pueden estar en nuestra provincia.

Quijote y Olé, para no perdérselo.

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