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Carrión de Calatrava revive el traslado de la Orden de Calatrava en su VIII Centenario

Carrión de Calatrava junto a Aldea del Rey, conmemoran este año el VIII Centenario del Traslado de la Orden de Calatrava, desde la sede de Calatrava La Vieja en Carrión, hasta el Sacro-Convento de Calatrava La Nueva.

Pozuelo Digital.- Unas trescientas personas llegadas de todos los puntos no solo de la provincia, sino de España y de fuera de ella, disfrutaron el pasado fin de semana de una espléndida visita teatralizada que organizó el Ayuntamiento de Carrión de Calatrava, dentro de su Semana Cultural y que dio vida la Asociación Cultural Canto Blanco y otros carrioneros aficionados.

La primera visita tuvo lugar al anochecer del sábado, y decenas de integrantes de la Asociación Cultural Canto Blanco y otros aficionados se encargaron de revivir el traslado de la Orden Calatrava de su vieja sede, la fortaleza de Calatrava La Vieja, a Calatrava La Nueva, con motivo del 8º Centenario de este traslado.

En la visita se recorrió el Alcázar y la Medina con sus respectivas fortificaciones, con los que los visitantes fueron adquiriendo una sucinta visión de la Alta Edad Media a través de una protagonista de excepción: la ciudad de Qal’at Rabah. Fue fundada por los Omeyas en el siglo VIII junto al río Guadiana. Tras la abolición del califato de Córdoba, con el poder almorávide en el siglo XII, fue el núcleo islámico más importante frente al Toledo cristiano. Tomada por Alfonso VII en 1147, posteriormente Sancho III la otorgó a la Orden del Cister en 1158, dando lugar a la primera orden militar y religiosa hispana que adoptó el nombre propio del lugar. A partir de 1217 la Orden de Calatrava trasladó su sede a Calatrava la Nueva y con ello, la antigua ciudad, conocida desde entonces como Calatrava la Vieja inició su decadencia.

La historia de esta ciudad cuenta que, cuando muere Alfonso VII, en 1158, Raimundo de Fitero va a Toledo para que el nuevo rey, Sancho III, confirmase los privilegios que su padre había concedido. Allí se enteró, por Fray Diego Velázquez que le había acompañado, que se preparaba una ofensiva de los moros, y que el rey concedía la plaza de Calatrava (luego llamada Calatrava la Vieja) a quien se comprometiera a defenderla. Al ver que nadie recogía el reto y animado por Fray Diego, que antes de fraile había sido guerrero, se propuso para hacerse cargo de la plaza, cosa que consiguió.

Ante el éxito decidieron fundar una Orden de Caballería, que tomaría el nombre de Orden de Calatrava, organizada según la regla del Císter, y de la que Raimundo sería el primer Gran Maestre. Después, Raimundo trasladó buena parte de los monjes de su monasterio de Fitero al nuevo de Calatrava.

Los actores, todos aficionados, dieron vida a Raimundo de Fitero, a clérigos, obispos y maestres de la Orden de Calatrava, los actuales, en diversos espacios de la fortaleza, recrearon los acontecimientos que se sucedieron en esa época, todos ataviados con los trajes de la época. Incluso hubo hasta una procesión del traslado de la virgen, todo en un ambiente realmente mágico y espectacular por el marco y por la muy buena puesta en escena de ese acontecimiento histórico.

Los tres pases con unas cien personas cada uno de ellos, pusieron la magia histórica de una velada, que fue muy bien acogida por los visitantes que aplaudieron las diversas escenas que había a lo largo de la representación. Una representación que el ayuntamiento estudia repetir, debido a la gran acogida que ha tenido.

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